Una carta de amor
Te quiero.
Aunque ahora no viene a cuento,
aunque no te lo demuestro.
Te quiero.Te quiero.
Aunque parezca que me olvide,
aunque creas que no es cierto.
Eso es lo que siento.Me gusta,
pensar que me gustas,
saber que te quiero.¡Qué bueno, qué bueno!
Canción “Qué bueno, qué bueno” – Jarabe de palo
Los espacios, como las personas, se nutren de nuestro amor. Si no les prestamos atención, se vuelven inanimados y se convierten en simples estructuras físicas que no pueden ni motivarnos ni nutrirnos. Por eso, es importante establecer un vínculo afectivo con nuestro entorno.
Ahora que ya has conectado con el alma de tu casa y ya os conocéis, te propongo un ejercicio práctico para empezar a crear ese vínculo. Es una práctica muy sencilla basada en el poder de la gratitud y con ella se consiguen resultados muy potentes.
Ponlo en práctica:
Te propongo que le escribas una carta de amor a tu casa. Una carta donde expreses los motivos por los que te sientes una persona afortunada de vivir en ella y agradezcas todo lo que te aporta. Destaca todo lo positivo que tiene: si es luminosa, si tiene vistas, si es cómoda,… Agradécele que te proteja del frío y de la lluvia, que te permita un descanso reparador, esa ventana con vistas al bosque o al mar, esa sensación de hogar que te recibe cuando vuelves del trabajo, … Piensa en todo lo que te ofrece en tu día a día. Tómate tu tiempo. Cuando termines, léela en voz alta para dar fuerza a lo que has escrito y que tu espacio se impregne de esa energía de gratitud. Con este acto, le estás diciendo “te veo y reconozco todo lo bueno que me aportas”. Observa si se produce algún cambio significativo en los días sucesivos.
Este ejercicio lo suelo realizar en mis talleres, con resultados asombrosos. También se puede poner en práctica en el lugar de trabajo. Es algo realmente maravilloso que recomiendo a todo el mundo.
Cuando reconoces lo positivo de algo, ese algo florece.
En mis visitas, me doy cuenta de que tendemos a dar más importancia a los defectos o aspectos mejorables y nos olvidamos a menudo de los factores positivos que nos acompañan a diario y nos hacen la vida más fácil. Cada espacio tiene sus propias cualidades. Simplemente cambiando la mirada para poner el foco en sus fortalezas, conseguimos hacer conexiones positivas que nos ayudan a tomar consciencia desde una perspectiva de abundancia.
Recuerda, si este post te ha inspirado o sientes que puede ayudar a otras personas, por favor, compártelo. Gracias por ser parte y expandir esta energía creadora.

